Especialistas señalan que la sobreoferta de propiedades frena la suba de precios que se preveía por el regreso del crédito.
– El mercado inmobiliario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires transita un período de consolidación y reacomodamiento de expectativas. Durante la primera mitad del año, el nivel de actividad no replicó la aceleración registrada en el mismo período de 2025, un año que fue considerado ampliamente positivo para el sector. A fines del año pasado, las proyecciones sugerían un incremento en los precios de los inmuebles impulsado por el regreso del crédito hipotecario y la dinámica del tipo de cambio; sin embargo, esa tendencia aún no se convalidó en los mostradores.
Eleonora Pandolfelli, asegura que el principal factor que explica este escenario es la sobreabundancia de propiedades ofrecidas, un stock que se fue acumulando de manera sostenida a lo largo de los últimos años. En el panorama actual de la oferta, conviven muchos productos publicados con valores que reflejan aquellas expectativas de aumento iniciales, pero que no están siendo validados por la demanda actual. Pese a este contexto de precios bajo negociación, el volumen total de ventas en CABA logró sostenerse en valores muy similares a los del año anterior.
De cara a la segunda mitad del año, el sector anticipa un panorama más dinámico. Al tratarse de un mercado expuesto a variables estacionales, el inicio del próximo semestre coincide con el ingreso a la temporada más productiva del año para los bienes raíces, por lo que se prevé un incremento en el nivel de operaciones.
Las recientes políticas oficiales orientadas a agilizar el sector comenzaron a mostrar sus primeros resultados palpables. La eliminación del Impuesto a las Ganancias sobre las transacciones inmobiliarias y los alquileres para personas humanas se suma a una serie de flexibilizaciones previas —como la quita del Impuesto a la Transferencia de Inmuebles (ITI)— implementadas con el objetivo directo de movilizar y desburocratizar el rubro.
De acuerdo con los analistas del sector, el impacto más rotundo de este proceso de desregulación se observa en el mercado locativo, el cual dio un vuelco de 180° tras la liberación de la ley de alquileres previa. La derogación de aquella normativa destrabó una cantidad significativa de viviendas que se encontraban retenidas por sus propietarios, multiplicando la oferta disponible en los barrios porteños. Esta mayor fluidez terminó favoreciendo tanto a inquilinos como a locadores, inyectando una dinámica de reactivación que hoy sostiene al sector en general.
Desde una perspectiva integral, los especialistas señalan que más allá de las fluctuaciones macroeconómicas, cada operación responde a realidades particulares y planes de vida concretos, por lo que el asesoramiento personalizado sigue siendo la clave para concretar con éxito cualquier proyecto inmobiliario.#AgenciaNA